CUIDADO DE LOS HIJOS

¿Cómo saber si mi bebé está deshidratado?

Cualquier persona puede experimentar deshidratación, pero los niños son más vulnearables, checa estos consejos.

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Ser mamá o papá siempre será un reto. Y es que cuidar de un ser humano que aún no puede expresarse siempre nos pondrá los nervios de punta. Uno de los temas constantes es cuando los padres se preguntan su su hijo está deshidratado, es por eso que hoy te contamos más sobre ello y te damos todos los síntomas para que sepas identificarlo y llevarlo con tu pediatra de confianza. 

Vivir en un estado constante de hidratación es esencial para el bienestar de nuestro cuerpo. La deshidratación, consecuencia de perder o utilizar más líquidos de los que ingerimos, puede tener efectos graves, afectando negativamente la función corporal normal.

Cualquier persona puede experimentar deshidratación, pero los niños y los adultos mayores son particularmente vulnerables, y la deshidratación puede tener causas diversas. Checa toda esta información para que puedas detectarla a tiempo y acudir a tu médico pediatra. 

¿Cómo se da la deshidratación en los niños?

En el caso de los niños, las causas más comunes de deshidratación son la diarrea y los vómitos intensos. Estos síntomas pueden llevar a una pérdida significativa de líquidos, lo que hace que los más pequeños sean más susceptibles a este problema. 

Es fundamental estar atento a los signos de deshidratación en diferentes grupos de edad. En los lactantes se presenta de esta forma: 

  • Boca y lengua secas
  • Llanto sin lágrimas
  • Pañales secos durante tres horas
  • Ojos y mejillas hundidos
  • Zona blanda en la parte superior de la cabeza hundida
  • Irritabilidad

Las causas de la deshidratación pueden variar, desde la diarrea y los vómitos hasta la fiebre y la transpiración excesiva. Incluso actividades cotidianas, como la necesidad frecuente de orinar, pueden contribuir.  Es importante reconocer que no siempre hay un indicador temprano confiable de la necesidad de agua del organismo, y las personas, especialmente los adultos mayores, pueden no sentir sed hasta que ya están deshidratadas.

¿Qué pasa si mi hijo está deshidratado?

Las complicaciones de la deshidratación pueden ser graves e incluir lesiones por calor, problemas renales y urinarios, convulsiones y choque por volumen sanguíneo bajo. La prevención se centra en mantener una ingesta adecuada de líquidos, especialmente durante actividades físicas intensas, condiciones climáticas extremas, enfermedades y otras situaciones que aumentan la pérdida de líquidos.

Escuchar la sed, consumir alimentos ricos en agua y ajustar la hidratación según las necesidades individuales son prácticas clave para evitar la deshidratación. Prestar atención a la hidratación es crucial para todos, independientemente de la edad o la situación de salud. Mantener un equilibrio adecuado de líquidos contribuye significativamente al bienestar general y es una inversión en la salud a largo plazo. No olvides consultar todo con tu médico tratante. Síguenos en Facebook.